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En Oaxaca, diciembre es un mes donde las oportunidades para celebrar abundan.
Las Posadas, que son representaciones de los santos peregrinos María y José a Belén, donde no encontraron un lugar donde hospedarse (posada) y tuvieron que descansar en un pesebre donde nació Jesús.
Las posadas se celebran por nueve noches consecutivas a partir del 16 de diciembre y son celebradas por grupos de familias y vecinos que forman una procesión que se encargará de buscar posada a los santos peregrinos.
Esta procesión va de la iglesia o desde la casa en donde los santos descansaron la noche anterior a la casa donde les darán albergue (posada) y donde son recibidos con ponche y con una piñata rellena de frutas y dulces.
Otra celebración son las Calendas, que son procesiones de gente que porta faroles, coheteros, canastas enfloradas, muñecos gigantes de papel y manta, proseguidos por un carro alegórico el cual está revestido por un pasaje bíblico y con una banda de música.
Estas calendas, que aunque no son una celebración exclusiva de las fiestas navideñas, sino de todas las festividades religiosas, y sirven para anunciar alguna festividad y se celebran durante diciembre, seguidas de la gran Noche de Calendas, el día 24 en el Zócalo, donde se reúnen calendas de todos los barrios de la ciudad, que después regresan a sus respectivas iglesias para, a las doce en punto de la noche, celebrar la Misa de Gallo.
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La llamada Noche
de Rábanos es otra manifestación cultural de los
oaxaqueños de las fiestas navideñas.
Se celebra el día 23 de diciembre en el Zócalo que se convierte
en un gran escenario para la exhibición de figuras hechas de rábanos,
figuras grotescas unas, e irónicas y características otras.
Y la fiesta no termina, el 6 de enero se celebra el Día
de los Tres Reyes que vinieron de oriente a honrar a Jesús
con regalos y esto se convierte en una tradición en México para
dar regalos a los niños también para partir la rosca donde están
escondidas pequeñas figuras del niño Jesús.
La persona que reciba una en su pieza de rosca, está obligada a
dar una fiesta el 2 de febrero, Día de
la Candelaria, para una final celebración de las fiestas
navideñas.
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