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Los sábados parecen ser días de fiesta en la ciudad
de Oaxaca, ya que por el centro de la ciudad nos podemos encontrar
mujeres indígenas que se aparecen con sus largos huipiles
rojos en su camino al Mercado Benito
Juárez, un laberinto de más de 700 puestos cerca del Zócalo.
El visitante no debe perderse un grato e incitante recorrido por
este mercado, donde los vendedores expenden frutas exóticas, verduras,
piezas de barro, ropa y una gran variedad de artículos. La vista,
el olfato, el paladar se recrean ante la profusión de mercancías.
Allí se admira la típica cerámica
verde de Atzompa,
el barro
negro de Coyotepec,
los sarapes
de lana de Teotitlán,
la cuchillería
con envalentonadas y ocurrentes inscripciones, los machetes de especial
temple, los muñequitos y los juguetes de barro, también incensarios,
huipiles y textiles teñidos en diversos colores, cestos, anillos,
encajes e infinidad de objetos de la rica y variada artesanía oaxaqueña.
Caminando por entre la gente, varias mujeres indígenas cargan canastas
llenas con una muy popular botana en la ciudad, los chapulines
fritos.
Mención aparte merece la extensa variedad de platillos típicos que
pueden comerse en el mercado, además de una diversidad interminable
de dulces y golosinas. Las típicas bebidas como el tejate
(cacao, maíz, agua de rosas) o las aguas
de Casilda; o las infalibles nieves
de chicozapote, fresa, leche quemada, mamey, rosas, co otros tantos
e incitantes lujos para el paladar.
Al sur de este mercado, se localiza otro, en cuya esquina poniente
se encuentra el Templo de San Juan de
Dios.
El área que ahora ocupa fue utilizada durante los tiempos de la
colonia como convento y también para las instalaciones de un hospital;
en nuestros días, es el mercado de comida de la capital oaxaqueña.
Todo el conjunto es una gigantesca cocina, donde se preparan las
viandas tradicionales del estado, desde la gran variedad de los
exquisitos moles oaxaqueños hasta
los tamales y enchiladas.
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Y un poco más al sur está el Mercado
de Artesanías, localizado en la esquina de J.P. García y
Zaragoza. Aquí podemos encontrar algo que con toda seguridad se
llevará a casa y además de ser el lugar perfecto para buscar un
regalo para la familia o los amigos.
Y ya en el tema y si tiene tiempo, por qué no visitar los mercados
de los pueblos de los alrededores de la ciudad, usted puede pasar
casi una semana en Oaxaca visitando los varios mercados de los pueblos
cercanos.
Los más importantes son: los lunes Miahuatlán,
mercado de gran atracción para quienes asisten en busca de productos
útiles para lo cotidiano; los martes, Zimatlán,
aquí pueden adquirirse curiosos muebles de madera; los miércoles,
Etla, famoso por sus lácteos,
puede afirmarse que es la tierra del quesillo; los jueves, Zaachila,
es un mercado con gran tradición al que concurren vendedores
de los Valles Centrales; viernes, Ocotlán,
en él pueden encontrar textiles de algodón, blusas
bordadas de San Antonio, ornamentos de flor inmortal y loza de Atzompa,
entre otros productos.
Sábado, ciudad de Oaxaca,
tianguis en la explanada de la Central
de Abastos, aquí es posible encontrar productos de todo el
estado; domingo, Tlacolula, acuden
tejedores de Teotitlán y Santa Ana del Valle.
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