Cuando uno viene a Oaxaca hay algo que no debe ser omitido: El Centro
Cultural Santo Domingo. El recorrido nos puede tomar un día entero
pero una vez terminado, habremos entendido un poco más la historia
y el por qué de la magia, nacida a partir de la diversidad cultural
de este estado.
Este Centro Cultural se encuentra dividido en cinco etapas de recorrido:
La primera es la del Convento, diseñado por los monjes dominicos,
formados por Santo Domingo en el siglo XIII en el sur de Francia y que
llegaron a México en el siglo XVI gracias al llamado de Hernán
Cortés quien buscaba la conversión de las almas idólatras
de los indios al cristianismo.
Dicho convento fue construido entre el siglo XVI y XVII. La parte superior
de la fachada remata con la representación de las tres virtudes
teologales: Fe, Esperanza y Caridad.
En virtud de las grandes dimensiones del Convento, además del
claustro mayor, el recinto cuenta con otros patios que tal vez se utilizaron
para actividades al aire libre, por ejemplo la catequesis. El claustro
está rodeado por cuatro corredores con arcadas y en el centro
se puede apreciar una fuente flanqueada por seis columnas.
También cuenta con varias galerías de estilo gótico
que están cubiertas por bóvedas de cañón
corrido que incluían algunas nervaduras de ese estilo, así
mismo, la pintura mural fue parte del discurso iconográfico del
convento como el fresco que aparece representando a un miembro de la
orden en compañía de dos ángeles, y como ese tipo
de detalles y más se podrán apreciar antes de entrar a
la segunda etapa que es la Biblioteca Francisco de Burgoa, que toma
su nombre en honor a ese fraile quien recogió un sin número
de referencias de los usos y tradiciones de los indios de Oaxaca y que
fue creada en 1994 con el acervo de la Universidad Autónoma Benito
Juárez, ésta biblioteca alberga más de 20 mil volúmenes
desde el siglo XIV a la actualidad.
La tercera etapa es la del Museo de las Culturas Oaxaqueñas en
donde se describe la historia de los habitantes precortesianos de estas
tierras llevándonos por un recorrido cronológico hasta
principios del siglo XX en un total de catorce salas. Lo que resalta
de éste espacio es el tesoro de la tumba 7 de Monte Albán.
La cuarta etapa es la del jardín Etnobotánico que se ubica
en el área que fue la huerta del convento, los hallazgos arqueológicos
han dado a conocer su uso ya que se han encontrado canales de riego,
drenajes y algunos estanques. Desde 1998 se ha trabajado en el desarrollo
de éste Jardín Botánico que busca reunir la diversidad
de la flora de los ambientes oaxaqueños, desde los más
húmedos hasta los más áridos.
La quinta y última etapa es el Templo de Santo Domingo de Guzmán.
Como casi todos los templos de este tipo se orienta de este a oeste
con la fachada hacia el poniente revelando un sentido simbólico
en cuanto a que la Luz Divina o el Sol viene del oriente. En conjunto
ahí se combinan rasgos similares a los que estuvieron en boga
en Europa durante los años que duró su construcción.
La fachada construida en el siglo XVI muestra características
renacentistas, entre ellas un alto relieve de Santo Domingo y San Hipólito,
mientras que su interior es barroco; la nave principal está flanqueada
por capillas laterales y muestra una bóveda de cañón
corrido decorada con escenas del Antiguo y Nuevo Testamento.
El púlpito se construyó con maderas de la región
y en él se representan algunos santos dominicos. En el techo
del sotocoro se observa modelado en policromo y dorado el árbol
genealógico de Santo Domingo que es sin duda una de las manifestaciones
más destacadas de arte de esos días. En fin, describir
el trabajo arquitectónico y artístico de este lugar nos
tomaría ríos de tinta.
Centro Cultural Santo Domingo
(Biblioteca Francisco de Burgoa, Museo de las Culturas)
Ex-Convento de Santo Domingo
Abierto de 10 am a 7 pm, cerrado los lunes
Teléfono 516 2991, 516 3721
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