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Las noches oaxaqueñas llevan un sello de historia prehispánica
que nos inficiona.
La fiesta y sus bifurcaciones nos llevan en tan sólo unas
horas de los tranquilos remansos de los portales, en donde podemos
disfrutar de una deliciosa cena y buenas bebidas, entre ellas incluido
el mezcal,
y escuchar las serenatas de marimba que el Bar
y Café Jardín, nos ofrecen, hasta lugares donde la euforia
encuentra reducto.
Una vez enfiestados, todo dependerá del tamaño de
la euforia, la habilidad, los gustos musicales, y la condición física,
la baraja de opciones es bastante amplia.
Si tu objetivo es empaparte de la basta cultura y tradiciones
del estado se puede optar por asistir (si no es julio) a las distintas
representaciones de la Guelaguetza
que se realizan en la ciudad de Oaxaca, para ello están la
Casa de Cantera, el Hotel
Monte Albán, o cada viernes en el Hotel
Camino Real.
Habrá aquellos cuyos gustos musicales oscilen en la bohemia, unas
cervezas o unas copas de vino entre jazz y trova.
Para ellos hay lugares como la Nueva
Babel, ubicada en Porfirio Díaz 224 y el Decano
en el 210 de Porfirio Díaz.
Si eres uno de los que prefiere el baile cadencioso y cachondo,
el lugar indicado es Candela en
Murguía 413; o La Tentación, a
unas cuadras del primero.
También otra alternativa es El Sagrario
en la calle de Valdivieso 120.
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A los que les gusta los clubes o antros, y bailar
punchis punchis, hay alternativas bastante agradables como el Tapas
& Pisto Bar de Alcalá 403; y High
en la colonia Reforma.
Los rockeros también tienen cabida en la confluencia de ritmos
de las noches oaxaqueñas, para ellos está la Divina
Bar ubicada en Gurrión 104.
El Central
presenta manifestaciones artísticas poco comunes, como grupos
musicales, cineastas independientes y muy diversos exponentes de
nivel internacional, los artístas plásticos famosos
y desconocidos cuentan con un muro a manera de galería alternativa
para exhibir sus obras.
Durante la semana es un sitio cool, con cine los miércoles,
jazz el jueves y al llegar el fin de semana se transforma en una
pista de baile ad-hoc para todos los gustos y preferencias.
Por último para los que prefieren un espacio más heterogéneo
y con música más variada, las opciones son la famosísima
Casa del Mezcal, frente al mercado
20 de noviembre; o La Farola de
la tercera calle de 20 de noviembre; o el Freebar
en Matamoros 100.
La noche siempre será joven en Oaxaca y siempre habrá espacio y
garganta para una más en este deporte que es la vida nocturna
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