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Cuando nos referimos
a la comida oaxaqueña, lo primero que se nos viene a la mente
son los moles, los chiles rellenos o los chapulines. Si nos ponemos
a reflexionar sobre esto, encontramos que hay una gran variedad de
platillos que tuvieron su origen en Europa o en otras partes del mundo
pero que fueron adaptados con ingredientes netamente regionales, como
incorporar a lo picoso algo dulce o a lo salado, lo ácido.
En María Bonita nos preocupamos por el rescate de la comida
antigua que ya va quedando en el olvido o en viejas recetas de nuestras
abuelas y que en el afán de probar nuevas formas de cocinar,
hemos dejado de lado los sabores que nos remiten a la familia oaxaqueña
tradicional.
Somos la sexta generación en conservar las auténticas
recetas y la séptima en producción de café
de altura. En María Bonita nos preocupamos por rescatar todos
esos tesoros que son un arte culinario
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