Go-Oaxaca Newsletter English | Tamayo | Sobre el | Casa Gigi | Noche de Rábanos | Contacto
DICIEMBRE 2005

Galerķas de Arte


Sobre el tablado impresiona al público oaxaqueño con tres obras.

Por Myra Heideman
Este año el grupo Cuauhpanco celebra su décimo aniversario y lo festejaron presentando tres obras en diferentes escenarios oaxaqueños durante los meses de octubre y noviembre. Noche tras noche llenaron al Teatro Macedonio Alcalá con una impresionante presentación de Don Juan Tenorio, actuado completamente en verso. La Biblioteca Andrés Henestrosa se convirtió en un campo manchego para Yo soy Quijote, y en el Llano se revivió una leyenda oaxaqueña: Un cuento de miedo para Cata. “Sobre el tablado” es el nombre en nahuatl de este grupo teatral. Y sobre el tablado presentan sobre todo obras del Siglo de Oro española, que son los siglos XVI y XVII .

“El lenguaje de los maestros de la dramaturgía como Lope de Rueda, Lope de Vega, Tirso de Molina, y Cervantes es hermoso, pero poco accesible porque es en verso. Tiene que ser un teatro muy bien escrito y muy bien actuado para que la gente lo entienda. Los temas son del pueblo y están situados en los campos españoles del siglo XVI y XVII habitados por pícaros, hidalgos, nobles venidos a menos, damas y caballeros de la ciudad, pero son temas universales con los que cualquier ciudadano de tanto pueblo y ciudad, tanto en el siglo XVI o el XXI se puede asociar: el amor, la traición, y la venganza”, motiva su fascinación por la dramaturgía de esa época, uno de los actores, Carlos Cruz . El y Wagive Jímenez estudiaron Teatro del Siglo de Oro en la UNAM después de haber actuado en varias obras del grupo Cuauhpanco. Hace dos años empezaron a dirigir ellos mismos también. Uno de sus maestros era Oscar Ulises, quien hizo la adaptación de Los Habladores, y de La Guarda Cuidadosa. Ahora el grupo está trabajando en estos entremeses de Cervantes para estrenarles en febrero del próximo año.

En la Edad Media, los entremeses fueron los platillos servidos en la mesa real que venían acompañados por una copla escrita. En el tiempo de Cervantes, fue el sainete el bocado y entremés la pieza teatral. En todos ellos están acoplados los problemas y las ideas de la época. La burocracia, la corrupción de los autoridades, la intromisión de la iglesia son tratados de un estilo satírico a través de una ironía sutil, sublimada.
A Oaxaca no había llegado este tipo de teatro, o al menos hace muchos años que no se veía que quedó en el olvido.

Cuauhpanco quiere que el pueblo oaxaqueño que se acerque a los clásicos del teatro español a través de sus obras y que de ahí empiezen a leer y a interesarse más. Quieren llevarles buena poesía, buen teatro y buena dramaturgía. En el 2002 llevaron al escenario a Los Pasos de Lope de Rueda bajo el temario El Siglo de Oro Español en Oaxaca del Siglo XXI. Es un teatro corta y chusca y la gente lo recibió con entusiasmo.

Para el festejo mundial del cuarto centenario de la publicación de Don Quijote de la Mancha, el director de la obra, Carlos Cruz, decidió reestrenar la obra Yo soy Quijote. Representan unos capítulos de la novela de forma mosaica. No es una obra aristotélica, es decir que no hay un orden cronológico, sino que cada capítulo es una episodia. Los cuatro actores dan cuerpo a ocho personajes de la novela, entre otros Sancho Panza, Amadís de Gaula, Sansón Garasco, y la sobrina de Don Quijote. El caballero andante Quijote se enfrenta, armado de espada, con unos molinos que cree que son gigantes que le quieren derrotar. También aparecen unos ingeniosos títeres que habitan el Retablo del Maese Pedro donde, entre otras escenas, podemos ver cómo doña Melicendra, esposa del príncipe Gaitero, es seducida por un moro.

Pero no sólo es obra española lo que llevan a los escenarios. El Llano dio lugar a la obra basada en leyendas oaxaqueña: Un cuento de miedo para Cata, bajo la dirección de Wagive Jiménez. Es una recopilación de tres cuentos: el de un conejo marullero que a todo el mundo pide prestado pero nunca paga. El segundo cuenta del por qué el jaguar se volvió pinto, y el último es la historia de la Matlasihua, una mujer que se presenta a los hombres, los hombres borrachos más que nada.

Los niños se dejaron maravillar por la magia del cuento de su propia tierra. Muchos niños ya no conocen los cuentos de su pueblo, ya que la televisión y la computadora están tomando el lugar de la tradición de la literatura oral. Con la representación de unas leyendas oaxaqueñas, los actores esperan que los niños se interesen por su rica cultura y que empiecen o sigan a leer y a contarlas.
Un bonito regalo para su aniversario fue el Premio Nacional Jacaranda de dirección y dramaturgía infantil para la obra de Un cuento de miedo para Cata. Pero el mejor regalo siempre sigue siendo una sala llena de caras maravilladas.


Go-Oaxaca.com Boletines anteriores