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Templo de la Virgen de Juquila. Se construyó entre el siglo
XVIII y el siglo XIX. En general, el templo presenta cierto estilo
neoclásico abarrocado. Actualmente, el atrio ha perdido su
barda original pues fue sustituida por rejas de fierro, quedando
integrado a la plaza central de la localidad, en cuyos lados se
encuentra el palacio municipal y el mercado.
La fachada del templo está formada por la portada y dos torres
con campanario. La portada se divide en dos cuerpos y remate. En
el primer cuerpo se encuentra el acceso con arco de medio punto,
flanqueado por columnas de fuste decorado en forma de anillos; éstas
forman entrecalles en ambos lados del acceso, alojando nichos vacíos
con vistosas peanas y medallones.
En el segundo cuerpo se encuentran columnas jónicas de fuste
acanalado, dispuestas en los mismos ejes de las del primer cuerpo,
el entablamento que soportan sigue el relieve de la ventana coral
con arco de medio punto moldurado.
El remate es un frontón mixtilíneo, adornado con roleos
y copones; en su tímpano aloja un nicho vacío y un
reloj.
Las torres son dos cuerpos con pilastras esquineras, cornisas y
entablamento. Ambas torres ostentan campanarios con pares de columnas
adosadas en las esquinas; éstas son estriadas helicoidalmente,
y soportan un entablamento con jarrones sobre la cornisa.
Rematan a los campanarios los capulines con linternilla, sobre tambor
octagonal.
En el interior, la planta arquitectónica es una cruz latina
cubierta con bóveda de cañón y cúpula
sobre un tambor octagonal. En los muros laterales destacan esbeltas
columnas dóricas, y en el presbiterio, un hermoso retablo
dorado con un nicho especial. Está dedicado a la Virgen de
Juquila, que ha hecho de este pueblo, a pesar de las distancias,
uno de los más importantes centros de peregrinación
del estado de Oaxaca.
Fiesta de la Virgen de Juquila (Virgen
de la Concepción).
Se celebra el día 8 de diciembre. La Virgen es una pequeña
imagen de aproximadamente 30 centímetros de altura. Durante
el siglo XVIII perteneció a Fray Jordán de Santa Catalina,
quien donó a un indígena natural de Amialtepec, pueblo
en donde se empezó a mostrar afecto y devoción a la
imagen. El cura de aquel lugar, Jacinto Escudero, convenció
al propietario para trasladar a la Virgen de su jacal al templo
del lugar, con lo que la devoción aumentó.
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En el año de 1633, cuando por costumbre los habitantes prendían
fuego al monte para lograr pastos verdes en primavera, se incendió
el pueblo de Amialtepec, consumiendo al templo donde estaba la imagen.
Terminando el incendio se encontró entre cenizas la pequeña
escultura de la Virgen, intacta, aunque ligeramente ahumada. Fue
en el año de 1719 cuando la imagen fue trasladada a Santa
Catarina Juquila. A través de los años, la veneración
a esta imagen ha convertido a Juquila, cabecera municipal de Amialtepec,
en un “rinconcito milagroso”
La fiesta que se celebra en honor a ella, es una gran feria popular
donde se realizan diversas actividades: fuegos artificiales, juegos
deportivos, danzas antiguas y bailes populares.
Llegan peregrinaciones de Oaxaca y otros estados. Por la saturación
de los peregrinos en la festividad, muchos creyentes prefieren visitar
a la Virgen en cualquier otra fecha del año.
La orografía que presenta esta zona permite admirar bellos
paisajes formados por bosques de pino-encino, siempre verdes, donde
surge la
población de Santa Catarina.
El pedimento
El pedimento es un lugar de mucha tradición. Se encuentra
ahí una cruz y una imagen de la virgen de Juquila a la que
se pide lo que se desea. Este lugar esta a unos 9 km. antes de llegar
a la población de Santa Catarina Juquila. Casi la mayoría
de las personas que desean algo lo elaboran de barro o ya traen
algo preparado de lo que van a pedir. Estas cosas las dejan en la
cruz con un recado dirigido a la virgen de Juquila y a la vuelta
de un año ellos regresan trayendo una cruz con algún
letrero, donde le dan las gracias por el favor concedido.
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